Amenaza de parto pretérmino hernia de disco lumbar

La amenaza de parto pretérmino o prematuro es el trabajo de parto que se produce antes de las 37 semanas completas de gestación (menos de 259 días completos) denominando al recién nacido neonato pretérmino, ya que nace demasiado pronto con respecto a la edad gestacional. 1

Amenaza de parto pretérmino: dinámica uterina regular (una o más contracciones en 10 minutos, que las mujeres refieren como dolorosas), con o sin modificaciones de las condiciones obstétricas y con o sin rotura prematura de membranas (22-36 semanas).

El tratamiento inhibe la dinámica uterina y acelera la maduración pulmonar. Está indicado para las amenazas de parto prematuro con membranas íntegras ≥ 22 semanas y para las amenazas de parto prematuro con rotura prematura de membranas ≥ 25 semanas, siempre que no haya signos ni síntomas de corioamnionitis.

Del total de los partos pretérminos, el 50% de los casos es sin causa aparente, el 25% es una interrupción electiva por indicaciones maternas o fetales, y el 25% restante es por múltiples enfermedades tanto maternas como fetales, o accidentes obstétricos interrumpiéndose el embarazo antes de término.

En el programa de prevención del parto pretérmino es de gran importancia la concienciación y educación tanto de los médicos como del resto del personal sanitario. Deben conocer los riesgos y los métodos para medirlos, y las medidas generales que deben aplicarse para su prevención.

– Mayores: gestación múltiple, antecedentes de parto pretérmino o de APP con parto a término, cirugía abdominal durante el embarazo actual, hidramnios, anomalía uterina, conización, útero irritable, dos o más abortos de 2º trimestre, dilatación cervical >1cm/semana, cérvix acortado (<1cm tacto vaginal).

Y se debe informar sobre los signos premonitorios de trabajo de parto pretérmino, para que acuda inmediatamente al hospital: dolores de tipo menstrual (continuos o cólicos) por encima del pubis, dolor en la región lumbar (continuo o no), sensación en la región lumbar (continuo o no), dolor abdominal con o sin diarrea, aumento de la cantidad o cambio de las características del flujo vaginal (acuoso, mucoso, espeso o claro), pérdida de líquido a través de la vagina, hemorragia vaginal, contracciones uterinas cada 10 minutos o menos, en principio poco dolorosas.

Mediante muestras cervicovaginales, muestra de orina, hemograma que contenga fórmula leucocitaria y PCR (coagulación: si se prevé finalizar la gestación), exploración ecográfica, amniocentesis si se sospecha de una infección amniótica, y descartar una RPM.

• Obstétricas: absolutas (preeclampsia grave-eclampsia, abruptio placentae, corioamnionitis, placenta previa con hemorragia, trabajo de parto avanzado: dilatación mayor o igual a 5cm y bolsa de las aguas prominente) o relativas (RPM, infección urinaria no tratada).

Durante el parto hay que extremar los cuidados para evitar que se produzca una hipoxia. Para ello, se le administrará oxígeno, se le colocará en decúbito supino y se le realizará una episiotomía amplia evitando traumatismos en la cabeza fetal (que choque y se deforme contra el periné), además de monitorizar la frecuencia cardíaca fetal y la dinámica uterina. Ante cualquier mínima sospecha de amenaza de hipoxia se realizará una cesárea.

La presentación podálica se da frecuentemente en el parto pretérmino y su incidencia aumenta cuanto menor es la edad de gestación en la que se produce el parto. Además, hasta la semana 32 la cabeza fetal es relativamente mayor que el abdomen o el tórax, corriendo el riesgo de que salgan a través de un cuello insuficientemente dilatado. Por todo ello, la mayoría aconseja practicar una cesárea, aunque no evita el traumatismo para el feto, ya que si no se hace una histerotomía adecuada (tamaño y localización) y no se aplica la técnica apropiada para extraerlo, la cabeza puede quedar atrapada por el segmento uterino inferior. 4