Dolor torácico en un paciente joven – hospital privado de comunidad dolor lumbar bajo

Sin embargo, cuando los factores de riesgo cardiovascular se asocian a una sintomatología severa, con alteraciones electrocardiográficas, se ponen en juego sutiles diferencias en el diagnóstico y abismales cambios en el tratamiento y el pronóstico.

Presentamos el caso de varón de 36 años que concurrió al servicio de urgencias en el mes de julio de 2005 por dolor torácico. Tenía antecedentes de sedentarismo, sobrepeso, tabaquismo severo, dislipemia, consumo de drogas ilegales y antecedentes heredo familiares para enfermedad cardiovascular.

El paciente refirió comenzar horas antes de la consulta con dolor torácico de carácter opresivo, intenso, intermitente, sin relación a esfuerzo.


Además presentaba tenue irradiación hacia región del hombro izquierdo, brazo homolateral y región trapezoidal, con aumento del dolor ante la inspiración profunda y atenuación en posición semisentado.

El electrocardiocardiograma (ECG) (fig. 1) mostró ritmo sinusal, 75 latidos por minuto, elevación del segmento st en derivaciones DI, DII, AVL, V1 a V5; potenciales isobifásicos en DIII con T oponentes al complejo y onda U visualizada en V2,V3,V4.

Con respecto a sus síntomas, si bien no son del todo explícitos para un síndrome isquémico, son llamativas las descripciones de "opresivo","en reposo" "intenso"e "irradiación a brazo izquierdo"; también tiene carcacterísticas pericardíticas, como la irradiación al trapecio izquierdo, el aumento con la inspiración profunda y su atenuación al sentarse e inclinarse hacia delante.

En el electrocadiograma llama la atención el supradesnivel en las derivaciones precordiales derechas, principalmente en V2-V3-V4 con un st tipo ascendente, rectilíneo, de 5mm en V2, donde en los casos tipicos de pericarditis los mayores cambios del ST son en V5-V6 , con st tipo cóncavo2.

Un dato útil para recordar, es la concordancia en los cambios pericárdicos en DI,DII,DIII que en este caso solo se ven reflejados en las dos primeras, ya que en DIII, los complejos son isobifásicos con onda T negativa. En los síndromes coronarios la desviación del ST en DI,DII y DIII es discordante, dado que los infartos inferiores son positivos en DII y DIII y negativo en DI; en los infartos anteriores son positivos los complejos en DI y negativos en DII2,3.

La alteración mecánica detectable en los síndromes coronarios agudos se hacen presentes en forma temprana luego de la cesación del flujo (5 a 10 latidos después), debido que en la cascada isquémica es sólo posterior al cambio metabólico y de perfusión. Por ello es más precoz que las alteraciones del ECG y de los síntomas2.

El artículo comentado propone una visión real de un caso que bien podría encontrarse en nuestra práctica médica actual. Referimos este ultimo término, ya que la tendencia en la población general a tener factores de riesgo cardiovascular es creciente, y trae consigo dudas notables en el diagnóstico inicial en un paciente joven con riesgos para una u otra patología.

Sin embargo, cuando los factores de riesgo cardiovascular se asocian a una sintomatología severa, con alteraciones electrocardiográficas, se ponen en juego sutiles diferencias en el diagnóstico y abismales cambios en el tratamiento y el pronóstico.

Presentamos el caso de varón de 36 años que concurrió al servicio de urgencias en el mes de julio de 2005 por dolor torácico. Tenía antecedentes de sedentarismo, sobrepeso, tabaquismo severo, dislipemia, consumo de drogas ilegales y antecedentes heredo familiares para enfermedad cardiovascular.

El paciente refirió comenzar horas antes de la consulta con dolor torácico de carácter opresivo, intenso, intermitente, sin relación a esfuerzo. Además presentaba tenue irradiación hacia región del hombro izquierdo, brazo homolateral y región trapezoidal, con aumento del dolor ante la inspiración profunda y atenuación en posición semisentado.

El electrocardiocardiograma (ECG) (fig. 1) mostró ritmo sinusal, 75 latidos por minuto, elevación del segmento st en derivaciones DI, DII, AVL, V1 a V5; potenciales isobifásicos en DIII con T oponentes al complejo y onda U visualizada en V2,V3,V4.

Con respecto a sus síntomas, si bien no son del todo explícitos para un síndrome isquémico, son llamativas las descripciones de "opresivo","en reposo" "intenso"e "irradiación a brazo izquierdo"; también tiene carcacterísticas pericardíticas, como la irradiación al trapecio izquierdo, el aumento con la inspiración profunda y su atenuación al sentarse e inclinarse hacia delante.

En el electrocadiograma llama la atención el supradesnivel en las derivaciones precordiales derechas, principalmente en V2-V3-V4 con un st tipo ascendente, rectilíneo, de 5mm en V2, donde en los casos tipicos de pericarditis los mayores cambios del ST son en V5-V6 , con st tipo cóncavo2.

Un dato útil para recordar, es la concordancia en los cambios pericárdicos en DI,DII,DIII que en este caso solo se ven reflejados en las dos primeras, ya que en DIII, los complejos son isobifásicos con onda T negativa. En los síndromes coronarios la desviación del ST en DI,DII y DIII es discordante, dado que los infartos inferiores son positivos en DII y DIII y negativo en DI; en los infartos anteriores son positivos los complejos en DI y negativos en DII2,3.

La alteración mecánica detectable en los síndromes coronarios agudos se hacen presentes en forma temprana luego de la cesación del flujo (5 a 10 latidos después), debido que en la cascada isquémica es sólo posterior al cambio metabólico y de perfusión. Por ello es más precoz que las alteraciones del ECG y de los síntomas2.

El artículo comentado propone una visión real de un caso que bien podría encontrarse en nuestra práctica médica actual. Referimos este ultimo término, ya que la tendencia en la población general a tener factores de riesgo cardiovascular es creciente, y trae consigo dudas notables en el diagnóstico inicial en un paciente joven con riesgos para una u otra patología.