La absorción ósea por rayos x (dxa) clínica de radiologia estenosis lumbar

La OMS define la Osteoporosis como: “Enfermedad esquelética sistémica caracterizada por una baja masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, con un consecuente incremento de la fragilidad ósea y de la susceptibilidad para la fractura”.

La masa ósea es un factor importante (pero no el único) en la aparición de las fracturas óseas osteoporóticas y por tanto, la medición de la densidad mineral ósea es un método útil para diagnosticarla y realizar el seguimiento del riesgo de fractura.

La densitometría utiliza una fuente de rayos X muy colimados (pequeña cantidad y muy focalizada), que atraviesan el cuerpo del paciente hacia arriba y llegan a un detector colocado en un brazo móvil que mide la intensidad del haz diferenciando el tejido óseo (cristales de hidroxiapatita) del tejido blando.


Los seguimientos de los pacientes deben realizarse en el mismo aparato o aceptar que existe entre un 3-5% de variabilidad entre estos, si bien existen otros factores que disminuyen la exactitud y precisión, uno de los más importantes la densidad y grosor de tejido graso.

La gran aceptación de la densitometría reside en que puede medir con eficacia la densidad de masa ósea (DMO) en múltiples zonas del cuerpo: vértebras, fémur proximal, antebrazo (radio y cúbito distases), cuerpo entero, calcáneo, mano, pie, tibia….

Ya sabemos que la masa ósea no es la misma en todas las zonas del esqueleto, e incluso que la osteoporosis no afecta por igual a todos los huesos, por eso analizamos los lugares en los que la osteoporosis es mayor tras la menopausia (vértebras, fémur proximal y antebrazo).

Tipo de densitómetro lo preferible es disponer de un densitómetro con capacidad para medir columna y fémur proximal (DXA central o axial), ya que son estas localizaciones las que con más frecuencia se ven afectadas por las fracturas osteoporáticas; además suele ofrecer también la posibilidad de medir antebrazo, aunque ésta es una zona de menos interés.

Los densitometros periféricos, que son aparatos más baratos, pequeños, manejables y portátiles que pueden existir en consultas o centros de salud y que realizan la medición en antebrazo o pie (calcaneo), no tienen la misma utilidad para el diagnóstico y seguimiento de la osteoporosis y predecir el riesgo de fractura.

Lo establecido en este momento es que se realice la medición en las primeras cuatro vertebras lumbares (L1, L2, L3, L4). Se considera la media de los valores de cada una de ellas como la Densidad de Masa Ósea Total (DMO total) de la persona en columna lumbar.

Se realiza en posición decúbito supino (tumbado boca arriba), con las piernas juntas y elevadas por un cojín en ángulo recto o 45º según el aparato. Hemos de recordar que medimos la densidad de un hueso integral, medimos conjuntamente hueso trabecular y cortical, además de la aposición que se produce de la apófisis espinosa y el arco posterior. No se trata de una densidad real.

Se pueden realizar en aparatos de mediciones centrales (columna, fémur y cuerpo entero) con programas para antebrazo o bien en densitómetros periféricos, más pequeños, menos caros, más rápidos (3-4 mn a 5 sg), con menor dosis de radiación (1.2 mrem) y más fáciles de manejar.

La localización del antebrazo no es la idónea para predecir el riesgo de las otras fracturas osteoporóticas más relevantes (vertebrales y cadera) y muestra una ligera o nula respuesta al tratamiento, por lo que no es útil para el seguimiento a largo plazo. Hoy por hoy, se acepta para realizar cribajes que seleccionen a la población en riesgo para definitivamente hacer un diagnóstico posterior con densitómetros centrales.

Los resultados se comparan con valores de referencia teniendo en cuenta edad, sexo y lugar de medición, estableciendo el número de desviaciones estándares que se aleja de la media, en sentido positivo (masa ósea por encima de la media) o negativo (masa ósea por debajo de la media). Es lo que se llama la puntuación Z ("Z score").

Pero el interés de conocer el valor de masa ósea radica en que nos ayuda a predecir el riesgo de fractura y este riesgo (que nunca es nulo) aumenta con la edad, la necesidad de incluir en la valoración de la masa ósea este "riesgo por la edad", se estableció la llamada escala T, mediante la cual se compara el valor de masa ósea en función de la edad, denominado “pico de masa ósea. A las desviaciones estándares de este valor se las denomina T ("T score").

La OMS definió osteoporosis si la mujer presentaba una puntuación T por debajo de -2.5 DE (desviaciones estandar). Este valor debe ser valorado junto al resto de factores de riesgo para sufrir fracturas que cada paciente tiene individualmente.