Mi embarazo y yo escoliosis dextroconvexa

Después de haber dado a luz el cuerpo de la mujer vuelve, poco a poco, a sus proporciones habituales; asimismo, el funcionamiento de los órganos se normaliza. Debido a que el posparto es una etapa nueva para la reciente mamá, es lógico que genere muchas dudas al respecto, entre las que destacan: 1. ¿Qué es y cuánto dura el puerperio?

Por consenso, se denomina puerperio al período que comprende las seis semanas posteriores al parto (también se le conoce como cuarentena, pues estas seis semanas equivalen a 40 días, aproximadamente). El puerperio inicia inmediatamente después del parto, con la expulsión de la placenta, y finaliza con la reaparición de la menstruación.

Cuando la madre no da el pecho, los ovarios vuelven a funcionar con normalidad entre los 40 y 50 días después del parto, por tanto, podrá embarazarse de nuevo.


Por el contrario, si amamanta, el bloqueo de la actividad ovárica podría prolongarse y proporcionar cierta cobertura anticonceptiva; no obstante, al no ofrecer una garantía, se sugiere utilizar un método anticonceptivo para evitar un embarazo no planeado. 2. ¿Cómo cambia el útero en el posparto?

Al día siguiente del parto el útero disminuye considerablemente -puede medir entre 18 y 20 centímetros, y pesar alrededor de 1 kilo-. A partir del quinto día se reduce diariamente de 1 a 2 centímetros, hasta pesar alrededor de 60-90 gramos al final del puerperio.

Incluso después del parto, la mujer experimentará una serie de contracciones conocidas como entuertos, que contribuyen a que el útero vuelva a sus dimensiones originales -7 y 8 centímetros-. Igualmente, el cuello del útero se recupera de forma gradual, pasando de los 10-12 centímetros de abertura (necesarios para que el niño pueda pasar) hasta 3-4 milímetros. 3. ¿Qué son los loquios?

Son pérdidas de sangre que se presentan después del parto y son provocadas por la separación de la placenta. Junto con las contracciones, permiten al útero liberarse de los coágulos de sangre, la mucosa uterina y de los residuos de la placenta; además contribuyen al revestimiento normal del útero.

Los loquios se producen durante un tiempo promedio de 40 días, pasando de una consistencia hemática típica de las primeras semanas a una más clara y serosa (indicador del final del puerperio). 4. ¿Cuándo vuelven los genitales a su estado normal?

La sensación de hinchazón y abertura de todo el aparato genital continúa dos semanas después del nacimiento y se convierte en una molesta pesadez. Durante los días siguientes al parto se produce una sensación de vacío provocada por el descenso de las hormonas, cuya producción cesa con la expulsión de la placenta.

Debido a los loquios, no se recomienda mantener relaciones sexuales durante los primeros 15-20 días del periodo posparto. Además, como el funcionamiento de los ovarios se bloquea, el canal vaginal no ha vuelto a la normalidad; incluso puede estar más fino y seco, provocando que las relaciones sean dolorosas.

Si se ha realizado una episiotomía, el dolor en el bajo vientre puede limitar o inhibir la actividad sexual. Asimismo, hay mayor riesgo de contraer alguna infección; por ello, durante el puerperio, la madre puede bañarse con agua templada a partir del primer día después de haber dado a luz. Esto permitirá la cicatrización de los tejidos internos de la vagina (sólo hay que limpiar las partes externas usando productos neutros). 6. ¿En cuánto tiempo recuperaré mi figura?

Con el nacimiento y la expulsión del líquido amniótico y la placenta se pierden entre 4 y 5 kilos. No obstante, durante las primeras semanas se pueden recuperar alrededor de 2 kilos porque la retención de líquidos incrementa con la finalidad de crear una “reserva” para la subida de leche. Pese a esta situación, esos kilos se eliminarán con facilidad porque la lactancia requiere de un gran esfuerzo físico que favorece la pérdida de peso.

Cuando se presenten casos como inflamación y dolor localizado en la pelvis; aparición de protuberancias o cortes en el pecho; fiebre superior a 38 °C durante más de 24 horas consecutivas; aumento del flujo de los loquios; presencia de coágulos importantes o con olor desagradable; fuerte dolor lumbar o dolor al orinar.

¿Sabían que para la semana 33 del embarazo y las semanas posteriores puede salir “leche” por el pezón? ¿Lo han notado? Si es así, no se preocupen, es totalmente normal. De hecho a esta sustancia que sale se le conoce como calostro y es muy benéfico para el bebé. Semana 33 del embarazo. El primer alimento de tu hijo

Como les decía, el calostro es muy importante para el bebé, pues es la primera toma de leche materna que recibe y que contiene todos los nutrientes necesarios para fortalecer sus defensas durante los primeros meses de vida. Por ello es vital alimentar a tu bebé después del parto lo más pronto posible, así recibirá este regalo de vida.

Hay que saber que estas pérdidas de leche son totalmente normales y tienen su origen en los cambios hormonales, sobre todo en el incremento de la prolactina -una hormona presente todo el tiempo en el cuerpo de la mujer, esencial para la lactancia materna-.

En la semana 33 es posible que tengamos dolor en la zona lumbar, que se extiende por la nalga, el muslo y la pierna, hasta el pie. La razón de que esto suceda es que el peso del bebé oprime el nervio ciático, por ello, para aliviar estos dolores es importante mantenerse lo más activa posible: la natación o los pilates son una opción que puede ayudar. Semana 33 del embarazo. El bebé ya distingue sabores

En la semana 33 del embarazo nuestro pequeño tiene el espacio más limitado para moverse, así que pasará la mayor parte del día durmiendo. Sus órganos ya están desarrollados casi por completo, los huesos continúan endureciéndose y ya casi pesa el kilo. Sus papilas gustativas también están más desarrolladas, por lo que puede identificar algunos de los sabores de los alimentos que comemos.

No duden en compartirme lo que quieran, déjenme sus comentarios, dudas y recomendaciones en j.fernandez@sferamex.com, les aseguro que vamos a aprender mucho juntas. “Compartamos las experiencias de nuestros pequeños tesoros: nuestros hijos”.