Pediatría – consulta de osteopatía radiografia de columna lumbar normal

El tratamiento de los solapamientos y/o de las compresiones importantes de las suturas y sincondrosis craneales, tiene como efecto la disminución de los signos clínicos neurológicos, si el tratamiento se realiza en las primeras semanas después del parto.

La posibilidad de normalizar el cráneo en el recién nacido constituye uno de los logros más importantes de la medicina preventiva. Un tratamiento craneal puede evitar el desarrollo de escoliosis, retrasos psicológicos, trastornos del lenguaje. Las torsiones inducidas con fórceps sobre el cráneo del bebé, provocan a veces presiones importantes sobre los huesos del cráneo, que son muy maleables; ¿Cuántos padres han padecido la angustia de ver que su hijo ha nacido con el cráneo deformado?


Esta deformación se corrige espontáneamente en los días que siguen al nacimiento, pero sólo en apariencia, ya que los efectos nocivos de esta torsión persistirán durante toda la vida si no se lleva a cabo un tratamiento precoz.

2° Corre el riesgo de padecer este tipo de afección antes de tiempo o durante el parto y su pelvis tendrá una menor libertad en los movimientos indispensables para la fase de expulsión, existiendo con ello un riesgo suplementario de que el niño sufra algún tipo de afección.

El osteópata puede intervenir sobre el cráneo del niño con el fin de facilitar el tratamiento dental, aliviando al mismo tiempo las tensiones craneales inducidas por este tipo de aparato, sobre todo cuando el niño se queja de dolores de cabeza.

La presión ejercida sobre la cabeza por la estrechez del canal de parto puede “moldearla” dándole una forma ovalada en vez de redonda, la flexibilidad permite que los huesos superpongan sus bordes, para facilitar el paso de la cabeza a través del canal de parto.

El tratamiento de los solapamientos y/o de las compresiones importantes de las suturas y sincondrosis craneales, tiene como efecto la disminución de los signos clínicos neurológicos, si el tratamiento se realiza en las primeras semanas después del parto.

La posibilidad de normalizar el cráneo en el recién nacido constituye uno de los logros más importantes de la medicina preventiva. Un tratamiento craneal puede evitar el desarrollo de escoliosis, retrasos psicológicos, trastornos del lenguaje. Las torsiones inducidas con fórceps sobre el cráneo del bebé, provocan a veces presiones importantes sobre los huesos del cráneo, que son muy maleables; ¿Cuántos padres han padecido la angustia de ver que su hijo ha nacido con el cráneo deformado? Esta deformación se corrige espontáneamente en los días que siguen al nacimiento, pero sólo en apariencia, ya que los efectos nocivos de esta torsión persistirán durante toda la vida si no se lleva a cabo un tratamiento precoz.

2° Corre el riesgo de padecer este tipo de afección antes de tiempo o durante el parto y su pelvis tendrá una menor libertad en los movimientos indispensables para la fase de expulsión, existiendo con ello un riesgo suplementario de que el niño sufra algún tipo de afección.

El osteópata puede intervenir sobre el cráneo del niño con el fin de facilitar el tratamiento dental, aliviando al mismo tiempo las tensiones craneales inducidas por este tipo de aparato, sobre todo cuando el niño se queja de dolores de cabeza.

La presión ejercida sobre la cabeza por la estrechez del canal de parto puede “moldearla” dándole una forma ovalada en vez de redonda, la flexibilidad permite que los huesos superpongan sus bordes, para facilitar el paso de la cabeza a través del canal de parto.